sábado, 3 de marzo de 2012

Día 3.-

Es temprano. Estoy bajo las sabanas, esperando a que mi mamá venga y me despierte, porque yo no quiero hacerlo. Me he puesto un pijama bastante suelto, sin embargo cubre lo suficiente a aquellas pequeñas cicatrices que aún quedan en mis muslos.
Me he despertado otra vez con una pesadilla, llorando. He llorado la muere de una amiga inexistente, imaginaria, pero aún así como si la conociera de toda la vida.
Al menos no desperté rasguñandome, eso ya es bastante positivo.


Pero me consume la idea de querer sentir otra vez el dolor de la piel.


Es una enfermedad horrible.


Cuando te crees recuperada, es cuando más fuerza toma.


Año 2008. 8vo básico.
Comence a tener problemas con mi personalidad desde antes, pero este año,fue cuando más destructiva me volvi. De a poco empece a evitar a mis padres, a alejarme de mis amigas, a encerrarme en mi misma.
Habia una chica.
Nos conocimos durante las vacaciones de invierno,y comence a adorarla rapidamente. La idolatraba. Queria ser su amiga, queria ayudarla, queria reir con ella.
Me convertí en aquello que ella más necesitaba, y ella se convirtio en mi única vía de escape. Gritabamos juntas hablando de My Chemical Romance, nos escribiamos cosas, cantabamos, saliamos juntas, eramos inseparables.
Le conte miles de cosas que a nadie le habia dicho y ella desperto aún más la oscuridad que guardaba en mi corazón.
Cuando se dio cuenta de que tenia los brazos llenos de cortes  profundos, fue la primera en intentar ayudarme. A veces me retaba, y eso me daba mucha risa. Ella trataba de escucharme y tratar de alentarme. Pero yo estaba consumida.
Guardaba conmigo, en un pequeño frasco de vidrio, pedazos de cristal, chapitas, hojas de afeitar, agujas y trozos de corta cartón. Tambien siempre llevaba conmigo algodon y alcohol. Me escondía y volvía a abrir las heridas, para sentir más dolor fisico que nunca. ¡El dolor del cuerpo tenia que ser mayor al dolor sicologico que cargaba en mi memoria! Estaba obsesionada con el dolor, debía sentirlo para sentirme mejor.
¡Loca! ¡Loca! ¡Loca!
Era impresionante darme cuenta de que lo único que queria era estar sola, escuchando música, viendo el techo.
Lloraba a escondidas, y mordia las sábanas para que nadie me escuchara.
Tenia lleno de cortes el cuerpo, ahí donde nadie podía verlos, en las muñecas, escondidos entre pulseras, los muslos, ocultos por los pantalones, y la cadera, cubierta por la ropa interior.
Me estaba muriendo de dolor y todo empeoró aún mas cuando mi abuelito murió. Murió una mañana, cuando yo estaba en clases, sin que yo pudiera despedirme siquiera de él. Lo había visto la noche anterior, y al otro día...lo vi en el Servicio Medico Legal.
No recuerdo bien cuantos kilos baje ese mes. Tampoco que fue lo que dije ni cuanto llore.
Solo tengo en mi mente un leve instante de lucidez, en el que dije "Me quiero ir a la casa, mamá. Me quiero ir,  no quiero verlo muerto." Aunque en realidad, lo único que pensaba era en ir a la casa para quedarme sola y enterrarme un cuchillo.
Dos noches enteras llorando entre sueños, ojos hinchados, ropa negra y sonrisas por el suelo.


Él había muerto.
Y yo me había ido con él.
Y así se fue otro año más.
12:01 am.

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